La Voz Dormida

La voz dormida bajo las sombras

de una colina de sangre roja;

frente a los siglos prendida en llamas,

dormida bajo un árbol sin ramas.

Volaron pájaros negros de acero,

silbando truenos, rompiendo el cielo.

Disparen gritos de rabia y de amor,

es lo que canta el ruiseñor.

Cada columna sus banderas,

en cada orilla un corazón.

Y temblarán las cordilleras

a nuestro son.

La voz dormida resuena en las flores

de cada alborada dispuesta a luchar,

la voz dormida vuelve a despertar.

Traerá la vida de aquel mundo nuevo

que entre las tormentas supimos sonar,

la voz dormida,

la voz dormida vuelve a despertar.

La voz dormida, encarcelada,

sueños hundidos entre las aguas.

Fueron millones, bajo la lluvia,

desafiando la noche oscura.

Contra los muros se alzaron los pueblos,

silbando truenos, dinamiteros.

Disparen gritos de rabia y de amor,

es lo que canta el ruiseñor.

Cada columna sus banderas...

La voz dormida resuena en las flores...

Que mi voz suba hasta el monte,

que mi voz baje al barranco,

hasta que los jornaleros

se apoderen de los campos.